
Palma, 25 de noviembre de 2007
A la jerarquía sacerdotal que corresponda: Muy señor ¨mío¨. Por un medio de comunicación visual, vi a un obispo católico anunciando y reconociendo algunos errores del pasado lo que lo que lo que no concretaron si este era del tiempo de los Reyes ¨Católicos¨ con la expulsión de los judíos o los tiempos de fogatas y de barbacoas.
Si este pasado es más cerca digamos de dictadores bajo palio y monedas selladas por la gracia de dios y además con el beneplácito del Vaticano, entonces le puedo decir a buenas horas mangas verdes.
Esta escusa viene algo desfasada, esta tal vez hubiera tenido más credibilidad si este reconocimiento se hubiera producido antes de la beatificación de solo unos pocos mártires.
Lo que también me mosquea es la proximidad de las declaraciones con la casilla a favor de la iglesia católica, y lo que me cabrea es que desde la Cope se diga, el qué no ponga la cruz a favor de la iglesia católica este estará condenado.
No otra vez se le ven las orejas al lobo, pero vaya por primera vez por mi parte y que no valga de precedente tomare y que no valga de precedente y tomare su arrepentimiento aprovechando para hacerle una petición. Pasare a la petición luego le expondré el porqué y sus motivos, quiero que se mede de baja como católico ya que nunca me he sentido como tal, y si fuimos bautizados fue como a los judíos obligados a ello, es en plural ya que junto con mi hermano tuvimos que acceder a ello bajo fuertes amenazas a nuestra madre. Nunca he sentido esta vocación ya que los que venían a buscar a mi padre lo hacían en nombre de Dios, el clero nos trato como hijos de rojos e incluso uno de ellos me negó la entrada del teatro o cine diciéndome que mi padre era de los que mataba la gente por las calles, por entonces contaba con seis años, luego por dos veces nos llevaron al tribunal de menores lo más chocante era que fue el cura que nos apaleo bueno este individuo contaba con sus esbirros nosotros no pudimos hacer nada pero el necesitaba la cuartada, las dos veces salimos sin cargo alguno. Lo mismo. Le pasaría a mi padre, tantas veces encarcelado y sin una causa a no ser la de pedir pan para sus hijos, en esto sí que tenían mucha razón, pero no era esta la causa sino que sus pensamientos eran diferentes a los suyos, por supuesto que sí muy diferentes por supuesto que muy diferente. Así que como fimos obligados a ser católicos en realidad es que me siento avergonzado de ello. Cuando nuestros padres nos dieron un nombre y así consta en el Registro Civil de Palma, pero allí también me obligaron a renunciar de él, también reza en el registro.
El de mi hermano era bien conocido por aquellos del tiempo de barbacoas y fogatas él era Galileo, el mío era diferente y desconocido por la iglesia católica ya que este menciona la libertad por esto no les gusto mi nombre Libertario. Tanto el uno como el otro fueron tachados luego nos obligaron a ser bautizados con nombres distintos, y así con amenazas a mi madre pasemos a ser católicos reprimidos
No quiero ser católico soy ateo y anarquista y estoy convencido que si al final hay un Dios que no sea católico será más fácil entrar en su reino siendo ateo y anarquista que un católico que haya usado su nombre en beneficio propio, estos han hecho de su Dios un perro de presa, un
Dios no tiene que ser incendiario más bien este tiene que ser bombero, no tiene que esperar que los niños se acerquen a él, alguna vez este se tiene que acercarse a ellos, muchos de estos mueren de hambre sin haber podido acercarse a este.
No quiero ser lo que no siento así que tiene una oportunidad y restaurar parte del daño que nos hicieron en
El 1938 nuestra familia solo deseaba vivir con dignidad y respeto no ambicionábamos otra cosa. Dignidad y respeto
Era todo lo que pedíamos ni más ni menos Unas de las muchas veces que mi padre salió de la prisión, alas oras yo tenía un colorín enjaulado, este era un gran cantarín, le tenía gran estima, entonces mi padre me dijo. Libertario porque no le sueltas y continuo, no sabes la alegría que sentirá al verse libre, yo si lo sé. Era por la tarde le abrí la puerta y este no tardo en alejarse, entonces le deje la jaula abierta por si este quisiera volver. Pero paso como en la vida misma, nuestro padre nos solía comentar que algunos presos lloraban cuando se les comunicaba su libertad. Si lloraban ya que por ser de la península y no contar con recursos tendrían que robar y otra vez a la cárcel. Esto fue lo que le paso a mi colorín, el solo volvió a meterse en la jaula, el tampoco sabía el camino de la libertad ni sabia donde encontrarla comida, en la jaula la tenia segura. Se lo conté a mi padre este me dijo. Déjale la puerta abierta él sabrá cuando se tiene que ir, vaya que sí. Tenía la jaula abierta, comida y agua y un buen día el colorín ya no volvió seguro que la libertad era superior a la abundancia de comida. Me quede sin colorín pero le deje la jaula abierta con comida y agua por si algún día este volviera. A mi padre también le dejaron la jaula abierta pero se la cerraban una vez otra y otra, entrar era fácil salir de esta clase de jaula era más difícil, mi padre no podía alejarse como el colorín, su libertad dependía de la libertad de los demás, el no sería nunca libre solía decir mientras hubiera un oprimido, así que su jaula siempre estaría abierta, cuantas veces le diría a mi madre. Carmen cuando salga buscare una barquita y todos los domingos con los niños iremos a pescar, Ya estoy cansado. Un metro nos separaba de nuestro padre rejas y una espesa rejilla a cada lado de la ventana, entonces mi madre con el rostro sonriente y sus ojos fijos a la cara de mi padre le decía. Juan tú te crees lo que dices. Si Carmen ya lo veras Mi padre no pudo como el colorín alejarse de la jaula así que le fue imposible cumplir su promesa mi pobre madre no subiría nunca en aquella barquita tan prometida por mi padre, con los niños cada domingo iremos a pescar, cada domingo solo recuerdo dos tal vez cuatro las veces que fuimos con mi padre a dar un paseo por el campo, una de las veces seria a las cuevas de la Font santa y un poco más lejano de estas el escondite que los hombres tenían de día, solo entonces mi madre lo sabría. Así que seguiríamos día tras día llevándole la cestita con la comida más caliente posible, en casa la primera procurábamos de que fuera para él. Nosotros estábamos orgullosos de nuestro padre jamás tuvimos reparo en decir que este estaba en la cárcel, sabíamos la causa por esto presumíamos de él. De niño me pasaba horas y horas día tras día solo con mi madre, ella se sentía sola mis hermanos eran mayores y solían ir a lo suyo, así que yo me encontraba augusto con su compañía, por tiempo no sería este nos sobraba. Tenía un cesto lleno de retales pequeños trozos de ropa de todos los colores y cuando tenía que reparar una prenda me solía decir, Tario busca un trozo que le venga bien a este. Así ella con sequia dos cosas romper su soledad y lo más importante alejarme lo más posible de la calle, y así los dos en la habitación con un trozo de manta algo desgastada nos cubríamos las piernas para aliviar del frio. Todas las conversaciones que teníamos después de algún cuento estas eran sobre mi padre, a mi me encantaba hablar de él, siempre le preguntaba lo mismo. El papa porque está en la prisión, en la calle me decía por ser este rojo cosa que no podía entender. Rojo. No tu padre está en prisión solo por pedir pan y trabajo. Pan y trabajo pensaba yo y por esto estábamos orgullosos de él, si luego me iba contando una y otra vez anécdotas de este, ella sabía que me encantaba. Una vez haciendo de albañil en un convento de la Vía Argentina esquina de Ruiz de Alda, a las horas arreglando la guardilla de este, subió la superiora la cual asombrada le dijo. Maestro Juan porque habéis tapado los agujeros de la pared, de noche suelen entrar pajaritos y los cogemos para comérnoslos, Tu padre la miro luego le dijo. Hermana le parece que está bien coger los pajaritos que buscan refugio en la casa del señor y terminan en la sartén. Mi madre hablaba y hablaba yo le tocaba las rodillas para que bajara de su nube, me miraba luego mus manitas acariciaban mi cara apretándola contra su pecho al tiempo que me besaba la frente, si quería impedir que le viera los ojos o sus lagrimas, ella siempre evito de que los más pequeños o sea Galileo y yo la viéramos llorar ya que luego venían las preguntas y casi siempre sin respuesta, si un día y otro llegue a conocer a mi padre casi sin haberle visto, si creo que ella fue la verdadera revolucionaria, la pobre nunca pudo conseguir cobrar la viudedad ya que mi padre no había cotizado el tiempo que estuvo en prisión. La pobre ella fue católica y siempre que pudo lo fue practicante tenía fe en su Dios pero este se olvido de ella este estaba muy entretenido en dirigir su ejército. En 1950 yo tenía 17 años mi padre después de veintinueve días que le pegara un derrame cerebral sobre las seis de la mañana mi madre nos llamo. Nins es vostre pare ha caigut del llit. Luego dio unos golpes a la pared lindante con su dormitorio para llamar a mi hermano Antonio este ya casado vivía realquilado a la casa vecina, había escogido
El dormitorio lindante con el de nuestros padres así cada día se daba las buenas noches dando unos golpes a la pared, pero aquella madrugada era diferente, así que solo unos golpes no tardo más que unos segundos y este ya estaba en casa. Los tres con mucho cuidado pusimos a nuestro padre en la cama, mi madre ya le había arreglado el sitio y acomodado su almohada, una vez en la cama mi padre solo dijo FAY nos miro uno por uno y……… Luego los tres nos pusimos a llorar. Munparet, mampara. Mi madre no ella no lloraba seguía arreglándole el pelo hacia atrás, le besaba la frente al tiempo que le decía. Ya has encontrado tu libertad, ahora te dejaran descansar seguí arreglándole el pelo y besándole una y otra vez la frente. Mis hermanos y yo llorábamos sin consuelo cada uno en un rincón diferente no teníamos ganas de hablar, no teníamos nada que decirnos, solo mirábamos a nuestra madre su fortaleza y su temple era como si nos quisiera dar fuerza a nosotros, a cada momento tenia uno de nosotros que la abrasaba y besaba luego le repetíamos. Mumerata, mumareta. Por mi parte pensaba que mi padre no se había ido, no loso se habían llevado la jaula vacía, mi padre estoy seguro que como el colorín había encontrado su libertad y tal vez el mundo que tanto busco y lucho por este, no solo por él, sino que este tenía que ser repartido y compartido, no pedía mucho solo DIGNIDAD y RESPETO. Yo estaba seguro y convencido que como tantas veces le volveríamos a ver siempre fue así esta vez no será detrás de aquellos fríos barrotes, no esta vez seguro que mi padre nos estará esperando al final del camino con aquella barquita que tantas veces prometiera a nuestra madre. Buscare una barquita y con los niños cada domingos iremos a pescar, con que poco se conformaba el Rojo este. Si el nos esperara hasta que todos estemos en su barquita, estoy seguro que así será porque siempre tuvimos confianza en él. Si mi padre era diferente, nosotros también lo somos y espero que si al final hay un dios le pediría que tenga en su Reino a mi colorín, y aunque sea en una jaula vieja, esta que tenga la puerta abierta. - Libertario -
Ahh… El color de mi padre más bien era morado, sí morado por las torturas recibidas. No mi padre, mi madre y mi colorín tenían un color precioso y radiante ya quisieran muchos “CAMALEONES” tener su color propio como ellos, ya lo creo que sí.
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario